Ya no estás

Los recuerdos no se desintegran
Solo la existencia
La consciencia de la ausencia es admitida mas se niega
La razón se vuelve ciega con afecto
Y el afecto sigue el curso hacia el vacío donde ya no estás.

Aceptar que ya no es me desvanece
Mas creer que aún te tengo me destruye
Y aunque sé que es imposible permutarte
Te persigo entre mil rostros que se parecen a tí.

No eres tú
Es mi memoria de tí
No es tu alma
Es mi historia
Soy yo creando un vacío
No eres tú viviendo en la sombra.

Pero la esperanza es fuerte a pesar de la verdad
Mi accionar tan inconsciente entre las realidades
Disociado entre mis lágrimas, mi vacío y mi soledad
Te escribo poemas y pienso en tí como que todavía existes y me escuchas.

Vacío necesario

De lo más profundo del ser
Emerge un vacío incesante
Basado en el antes
En el presente
Y en el futuro.

De lo más oscuro de mi alma
Nace la calma.
Dura solo unos instantes
Y se torna irrelevante
Inasible, no palpable.

Solo quisiera no sentir el vacío
Y perpetuar la calma
Pero algo, no sé si un dios
O una filosofía, una ciencia
Una tesis o un argumento
Me dice que al desaparecer el vacío y al perpetuar la calma se acabará el motor de la existencia y el suicidio de la consciencia será la mejor opción.

Por eso, aunque sienta el vacío
Tan doloroso, tan frío, tan intenso;
Y la calma sea efímera y momentánea
Prefiero cargar la ignominia y sentir el deseo de alcanzar lo inalcanzable
A perderme en un estado de perfección inmejorable, incambiable.
Porque al menos la inquietud y el vacío constante me mueven.

No me haces falta vos

No me haces falta vos
Me hace falta tu soledad
Tu vacío existencial
Tu tristeza.

Me hace falta tu necesidad de mí
Mi heroísmo
Mi complejo de redentor.

No me haces falta vos
Me hace falta tu dependencia
Tu desesperación ante mi ausencia
Tu madurez infantil.

Me hace falta mi complejo de superioridad
El sentimiento paternal que tenía al protegerte
Tu sumisión total
Tu obsesión.

No me haces falta vos
Me hace falta tu enfermedad
Porque mi enfermedad se siente sola.

A veces pienso en nada

A veces pienso en lo triste que es el mundo.
A veces pienso en lo maravillosa que es la sonrisa de los niños.
A veces pienso en la autodestrucción hacia la que vamos.
A veces pienso en la caricia de una madre a su criatura.

A veces pienso en las heridas que me causaste.
A veces pienso en los abrazos que me diste cuando más los necesitaba.
A veces pienso en los que no tienen techo bajo el cual dormir
A veces pienso en las noches maravillosas en que me dormí viendo las estrellas.

A veces pienso en mí
A veces pienso en tí
A veces pienso en Dios
A veces no pienso en nadie.

Esto es simple, tan solo el hecho de pensar….

Se me va la vida

Se me va la vida en el intento
De alcanzar intensamente libertad
Se me va la fuerza, se va el tiempo,
La mirada firme, el caminar.

Se me va el sentir y la pasión
Se me va la luz, la ingenuidad
La sonrisa pura, la ilusión
La palabra amable, la bondad.

Se me va el gusto y el placer
Se me va el ser, el respirar
Se me van las lágrimas y el odio
La tristeza, el miedo y la amistad.

Se me van los besos, los abrazos
El calor del alma, la emoción
El deseo intenso, la locura
Los versos, las prosas, la intención.

Se me va la duda y el asombro
Se me va el anhelo, el esperar
Se me va el amar y la existencia
La palabra escrita, la verdad.

Se me va la vida…te vas tú.

En días como hoy

En días como hoy
Quizá disfrutaba de una mirada inocente
De una caricia silenciosa
De una sonrisa sencilla,
Tal vez de un beso indecente.

Esto produce nostalgia, pero
¡Cómo evitarlo!

En días como hoy hay versos que no se pueden borrar
Memorias que no se pueden formatear
Momentos que no se dejan de extrañar.

En días como hoy hay sentimientos que no se dejan de sentir
Imágenes que no se pueden eliminar
Amores que no dejan de existir.

Pero el ayer…..es una buena historia.

!será que sea pecado¡

!Será que sea pecado recordarte¡

La lluvia, el camino, la playa, el mar.                                                     El viento, las olas, las montañas, el vacío, los árboles.

Las rosas, las estrellas.

Las sábanas, tu desnudez, la mía.

Tu sonrisa, tu llanto,

Mi culpa, tu ira,                               Mi miedo a perderte, los abrazos, los silencios, las miradas.                   El todo.                                                  La nada

!será que sea pecado¡

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