En memoria de ustedes

Quisiera darte un morterazo en el pensamiento
Y hacerte explotar las neuronas de sentimiento
Quisiera meterte una bala llena de paz en la cabeza
O pegarte una pedrada llena de amor con sutileza.

Quisiera tener la destreza de amarte con odio
Y de mostrarte el cariño que te tengo a cachimbazos, culatazos y patadas
Dispararte de frente con la sangre helada
Y después darte un abrazo como que nada pasó.

¡Cuánto quisiera herirte con pequeñas caricias!
Y desangrarte el alma lenta y delicadamente
Llorar por tu agonía y por tu muerte
Aunque fuese yo el autor intelectual.

Quisiera dar un minuto de silencio en tu memoria
Entre los que arriesgaron su vida por matarte
Tener el privilegio de narrar tu historia
Escribirte un destino siniestro y algo de suerte desearte.

Así quiero amarte

Quiero amarte a mi manera

Y entregarlo a tu manera 

Porque el amor que te doy 

No es mío 

Es tuyo.
Quiero regalarte rosas blancas

Y morenas

Dejar tus huellas sobre la arena

De mi mar.
Sin memoria, sin destino

Así quiero estar 

Por un instante

Sin recuerdo, sin futuro

Solo viviendo un segundo de placer.
Seguro, muy seguro en la incertidumbre

Sobre la cumbre 

De una montaña de emociones sin nombres.
Así, así quiero estar

Ahí quiero llegar

Al umbral de lo innombrable

Y sentirme estable entre las olas del mar

En nuestra manera de amar

Sublime, pura, dolorosa

Inefable.

Quién tiene la razón

En el mundo en que vivía
No bastaba
No bastaba para soportar el peso de mi propia razón;
Mi concepción de alma, universo y mundo
En mi mundo no bastaba.

Por eso emprendí la búsqueda,
Búsqueda del otro que pudiera sostener mi razón.
Mas al encontrar al otro, encontré que mi razón no era única
También estaba la razón del otro.

Entonces emprendí la tarea
De imponer mi razón sobre la razón del otro
Y cumpliendo esta tarea, herí, violé y maté.

Mas al final del día pude dormir tranquilo,
Pues experimenté lo bien que se siente tener la razón
Sobre la razón del otro

Sí mismo

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Cultiva su fiel destino con disciplina incesante
Sin olvidar de dónde vino, teniendo claro adónde va
Sus ojos en el futuro, en el presente y el antes
Contraponen su concepción de lo que fue realidad

Su caminar decidido, sus palabras no hablan más
Sus enérgicos ademanes, cual ser que vive al hablar
Dan armonía al discurso, que comunica su esencia
Y justifica continuo, el motivo de su existencia

Y en su interior está el vacío que se llena de lo real
Su pensamiento insondable cual camino sin señal,
Que se extiende en el horizonte como ciudad perdida
Entre los valles y montes de una ruta desconocida

Y ahí convive su esencia, junto con sus ideas
Gobernada por dos potencias llamadas razón y emoción
El infinito es su limite, la eternidad su frontera
Lo inexplicable su vida y el sí mismo su prisión.

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