!será que sea pecado¡

!Será que sea pecado recordarte¡

La lluvia, el camino, la playa, el mar.                                                     El viento, las olas, las montañas, el vacío, los árboles.

Las rosas, las estrellas.

Las sábanas, tu desnudez, la mía.

Tu sonrisa, tu llanto,

Mi culpa, tu ira,                               Mi miedo a perderte, los abrazos, los silencios, las miradas.                   El todo.                                                  La nada

!será que sea pecado¡

Mi canción

A veces quisiera odiar a algunos que formaron parte de mi historia y odiar algunos caminos por donde caminé.
Pero lo encuentro imposible, muy imposible
Porque sé que es mi historia, es la parte de la historia de ellos en mí.
Y mis caminos
Por mas obscuros que sean son míos y de nadie más.

A veces quisiera culpar a alguien de mis tragedias y encontrar un corderito o un malvado chivo expiatorio, para librarme del dolor de mis equivocaciones, de mis frustraciones y mis autoengaños,
Pero no, no puedo, también me es imposible.

A veces quisiera creer que he perdido algo
Y hacer una forma de ritual para expresar mi duelo
Pero en realidad me cuesta creer que he perdido algo
Cuando en realidad lo entregue de manera voluntaria
Sin límites ni preocupaciones de lo que pudiera pasar.

Entonces me doy cuenta de que mi bendita mente tiene el maravilloso arte de engañarme
De hacerme creer que soy todo bueno, integro, feudo de la razón. A veces me doy cuenta de que he compuesto una canción con melodías, silencios y tiempos ajenos.

Y escucho esa canción y me gusta, porque me libera de muchas cosas.
Pero no, no es esa la melodía de mi alma, es otra.
Otra totalmente contraria, otra que me revuelca el pensamiento y me extirpa la razón.
Pero al final me siento sereno y en paz, porque estoy escuchando en mi alma mi propia canción.

Señales

Soy lo que soy por mis caídas
Ellas me han enseñado que este mundo no es perfecto
Y que yo tampoco lo soy.

Cada marca de mi cuerpo
Me recuerda lo frágil de mi existencia
La forma corpórea de la consciencia
Que me hace recordar que no siempre tengo la razón.

El recuerdo de los sollozos, de los gemidos
Del sentimiento de frustración
De la tristeza y de la rabia
Las que encontraron justa razón
De existir y explayarse en el alma
Como la barca en el mar.

Una luz de esperanza puedo ver en la memoria
En la historia de cada caída y de cada levantarme
De cada muerte y de cada nuevo nacimiento
Que en conjunto implantaron los cimientos
De lo que soy; de lo que pienso, de lo que siento y hacia donde voy.

En memoria de ustedes

Quisiera darte un morterazo en el pensamiento
Y hacerte explotar las neuronas de sentimiento
Quisiera meterte una bala llena de paz en la cabeza
O pegarte una pedrada llena de amor con sutileza.

Quisiera tener la destreza de amarte con odio
Y de mostrarte el cariño que te tengo a cachimbazos, culatazos y patadas
Dispararte de frente con la sangre helada
Y después darte un abrazo como que nada pasó.

¡Cuánto quisiera herirte con pequeñas caricias!
Y desangrarte el alma lenta y delicadamente
Llorar por tu agonía y por tu muerte
Aunque fuese yo el autor intelectual.

Quisiera dar un minuto de silencio en tu memoria
Entre los que arriesgaron su vida por matarte
Tener el privilegio de narrar tu historia
Escribirte un destino siniestro y algo de suerte desearte.

Mira el cielo

Mira el cielo de una noche despejada

Cuenta las estrellas

Cuenta cada punto luminoso que alumbra a la nada.
Levanta tu tez 

Y que tus ojos cristalizados por el infinito

Te ayuden a ver;

A contar lo incontable.
Pero no…

No te frustres si nunca terminas

Al final será así.

Solo será un ejercicio que te explicará cuánto siento por tí.

Así quiero amarte

Quiero amarte a mi manera

Y entregarlo a tu manera 

Porque el amor que te doy 

No es mío 

Es tuyo.
Quiero regalarte rosas blancas

Y morenas

Dejar tus huellas sobre la arena

De mi mar.
Sin memoria, sin destino

Así quiero estar 

Por un instante

Sin recuerdo, sin futuro

Solo viviendo un segundo de placer.
Seguro, muy seguro en la incertidumbre

Sobre la cumbre 

De una montaña de emociones sin nombres.
Así, así quiero estar

Ahí quiero llegar

Al umbral de lo innombrable

Y sentirme estable entre las olas del mar

En nuestra manera de amar

Sublime, pura, dolorosa

Inefable.

No te pido que me ames

​No te pido que me ames

Cuando sé que es algo extraño

Siendo presa del engaño

Amar a quien engañó.
No te pido que me ames

Ni que olvides mis defectos

Tan solo sería un pretexto

De ceguedad sin razón.
No te pido que me ames

Y sigamos caminando

Cuando hay abismos profundos

Causando separación.
No te pido que me ames

Y que tu alma se vuelva sorda y muda

Callando las miles dudas

Susurrantes del corazón.
No te pido que me ames

Ni que empecemos de nuevo

Cuando viejas son las palabras

Que prometen lo que vendrá.
No te pido que me ames 

Sin querer mirar atrás

Pedirlo sería borrar 

La memoria de una verdad.
No te pido que me ames

Evitando así el dolor

Pues aunque es fuerte el placer

Al final habrá temor.
No te pido que me ames

Ni te pido que  me quieras

Aunque mi niño y mi necio

Exigen que así lo sientas.
Pero yo… 

No te lo pido

No.

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